Una apuesta por el diálogo y el bienestar en el Bajo Cauca

Con la Dirección de Gestión Territorial del Proyecto Ituango, EPM trabaja con las comunidades, los gobiernos locales y el Comité Universidad, Empresa, Estado, Sociedad por el bienestar de las comunidades del Bajo Cauca

Los pobladores del Bajo Cauca fueron, quizá, quienes más temor y vulnerabilidad sintieron por la contingencia de mayo de 2018 en las obras del Proyecto Hidroeléctrico Ituango. Desde entonces, EPM robusteció su presencia en la zona y por eso creó un año después, en junio de 2019, la Dirección Gestión Territorial del Proyecto Ituango. Desde entonces han pasado 17 meses y ya es posible hacer un corte de cuentas.

“Lo más destacable es poder tener un relacionamiento integral de EPM en el Bajo Cauca desde diferentes aspectos, como el ambiental, el social, la institucionalidad, la infraestructura y la cooperación, en el que es muy importante el trabajo con el Comité Universidad, Empresa, Estado, Sociedad (CUEES). También hemos sido un soporte muy importante para la implementación del plan de acción específico para la recuperación de la contingencia”, dice Isabel Cristina Correa Tamayo, directora de Gestión del Territorio Proyecto Ituango.

El trabajo de la Dirección a cargo de Correa se concentra en los municipios aguas abajo del proyecto que, según la licencia ambiental de la obra, son Valdivia, Tarazá, Cáceres, Caucasia y Nechí. A estas localidades, EPM incorporó a El Bagre y Zaragoza, con lo cual la iniciativa cubre toda la subregión del Bajo Cauca antioqueño con impacto en una población aproximada de 255.000 habitantes.

Correa explica que “este ha sido un proceso largo por todo lo que se generó en la comunidad, para poder tener comprensión, conocimiento y dimensionar, por nuestra parte, por lo que pasaron y por las situaciones que han tenido que afrontar esas comunidades, para hallar puntos de encuentro, buscar las soluciones y reparar las afectaciones y poder proyectar un trabajo a largo plazo de EPM en esos territorios”.

Entre las acciones adelantadas se encuentra el diagnóstico y reconocimiento de las afectaciones por la contingencia, el establecimiento de redes de voceros comunitarios para tener una comunicación de doble vía y obtener la información de manera directa, el fortalecimiento de las capacidades comunitarias y el avance en la formulación de un modelo de integración territorial, así como la inclusión de la iniciativa en el Plan Bajo Cauca 2040.

A ello se suma el propósito de llevar el servicio de energía de EPM al mayor número posible de zonas rurales de la región, la construcción de una aldea para 18 familias indígenas en Cáceres, así como la edificación de escuelas en varios municipios.

“Una de las primeras acciones que se lograron en 2019 con el CUEES fue identificar espacios parecidos dentro del territorio, con objetivos muy similares; de esta manera se hizo un acuerdo entre varios de esos espacios, para garantizar con esto un lugar de encuentro entre las comunidades y los diferentes sectores que actúan en la zona”, asegura la directora.

En medio de todo ese proceso uno de los retos ha sido la construcción de confianza y para ello la interacción entre EPM y los pobladores de la región resulta indispensable. Correa dice que en este ya casi un año y medio de labores “se han tendido más puentes de comunicación. Entendimos que podemos hablar en medio de la diferencia y con esto hemos idos encontrando todos esos elementos comunes para el bienestar de las comunidades”.

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